Mientras que la historia de película puede funcionar fluidamente, puede que su cinematografía no resalte, hay ocasiones en que un buen guion se filma con una simplicidad estática, plano tras plano tras plano, con movimientos básicos de cámara y expresión puramente actoral. Sin embargo hay cintas que realizando magistral uso de movimientos de cámara, fotografía y montaje, quedan grabadas en nuestras retinas, marcándonos con una imagen o secuencia que nos acompaña el resto de nuestra vida.
En mi caso la película que impregnó en mí el poder de sus imágenes es: "Enter the Void" de Gaspar Noé.
